capítulo segundo: Escorpión negro
Negro, oscuro casi perfecto. Huella dañina, sobriamente cobarde al retroceder andando. Especie
desafortunadamente sin peligro de extinción (todo se verá). Suele camuflarse con buenos bigotes y dotes de seducción. Amante de todas y cada una de las féminas habitantes por metro cuadrado. De pocas palabras, pocos detalles, pocos romanticismos. Ataca cuando menos piensas y zas: veneno mortal entre tus venas para unos cuantos meses e incluso años. No se ha encontrado todavía un eficaz antídoto.
Te culpará de cada uno de sus errores, negándote hablar con él, eliminandote de su principal tortura (la soledad) con su apestante/aplastante narcisimo. Convencido de poseer un don superior, por dentro tejido de inseguridades, intentará negarlo a toda costa desacreditando así tu casi innata empatía.
Suelen etiquetarlos como los "clásicos " solteros de oro, pero el bueno oro reluce y este más bien está oxidado.
Cuidado mis niñas, el escorpión negro solo puede amarse a si mismo. Abstenerse e incluso pisotear la cola cuando intente picar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario